Gli Incogniti (Francia)

Día 11 de agosto, Castillo del Papa Luna, 22.30h

Gli Incogniti (França)
  • Amadine Beyer, directora   
  • BWV… or not? El fals Bach

Gli incogniti
Manuel Granatiero, traverso
Baldomero Barciela, viola da gamba
Anna Fontana, clave
Amandine Beyer, violin y dirección

Programa

BWV... or not El falso Bach

I
Johann Sebastian Bach o Carl Phillip Emmanuel Bach
Trio Sonata en sol mayor BWV 1038
Largo • Vivace • Adagio • Presto

Johann Georg Pisendel
Sonata en do menor BWV 1024
Adagio • Presto • Affetuoso • Vivace

Johann Sebastian Bach
Trio sonata en do menor BWV 1079
Largo • Allegro • Andante • Allegro

II
Carl Phillip Emmanuel Bach
Sonata en re menor BWV 1036
Adagio • Allegro • Largo • Vivace

Johann Sebastian Bach
Trio Sonata en re mayor sobre el BWV 1028
Adagio • Allegro • Andante • Allegro

Gli incogniti

Fundado en 2006 por Amandine Beyer, el grupo toma su nombre de la Accademia degli Incogniti, uno de los círculos artísticos y literarios más activos y liberales del siglo XVII en Venecia. De este nombre hereda también su espíritu, un gusto por lo desconocido en todas sus formas, por la experimentación con las sonoridades, la búsqueda de repertorio, el redescubrimiento de los «clásicos» y de obras maestras desconocidas.

Gli Incogniti sienten un verdadero placer tocando juntos que se transmite en cada una de sus doce grabaciones realizadas para Zig-Zag Territoires / Outhere Music y Harmonia Mundi, todas excelentemente recibidas por la crítica internacional.

Tras once años de exploración del repertorio barroco más o menos conocido (de Las cuatro estaciones de Vivaldi a las piezas de violín de Matteis, Gli Incogniti aborda por primera vez en 2017 el repertorio preclásico y clásico, con las sinfonías de Carl Phillip Emmanuel Bach y los conciertos de Haydn. El año 2018 ve también el inicio de un proyecto en el que se unen música y danza en una colaboración con Rosas, la compañía de Anne Teresa de Keersmaeker y la orquesta B’Rock en torno a los seis Conciertos de Brandemburgo de Johann Sebastian Bach. Con este programa realiza una gran gira mundial en la temporada 2018-2019: Berlín, Nueva York, Lisboa, Bruselas, París, Luxemburgo...

Después de estar asociados al Théâtre des Quatre Saisons de Gradignan durante cuatro años, Gli Incogniti comienza en 2018 une residencia en el Théâtre de La Coursive de La Rochelle. Desde 2017, el grupo organiza cada año su propia academia de música de cámara y trabajo corporal, destinado a jóvenes grupos barrocos. El grupo ha sido subvencionado los últimos tres años por la DRAC Nouvelle Aquitaine.

Expulsadas del paraíso
En la concepción romántica de la composición musical en la que todavía se sostiene fuertemente nuestra cultura, un compositor es una especie de ser sobrenatural alejado del mundo que le rodea e investido de una misión sacralizada: la composición de «obras maestras» que una vez reconocidas como «auténticas» pasarán a constituir un catálogo de maravillas indiscutibles e incomparables. Pero esta idea nos hace olvidar que un músico es antes que nada un ser humano con una vida condicionada por la época en la que vive, con una inspiración permeable a numerosos aspectos como sus relaciones sociales, su entorno familiar, la emulación ejercida por otros músicos, la creatividad renovada por las obras de alumnos más jóvenes, etc.
El caso de Johann Sebastian Bach es bastante paradigmático. Cuando al principio del siglo XIX se empieza a construir el mito del gran músico alemán, uno de los cimientos de dicho edificio será la publicación de sus obras completas y la elaboración de un catálogo que se transformará más tarde en el BWV (Bach Werke Verzeichnis).  Pero a lo largo de los años algunas de las músicas que habían sido admitidas como salidas de la imaginación del Kantor, comienzan a generar dudas sobre su autoría o a ser directamente atribuidas a otros compositores y se transforman inmediatamente en ángeles caídos. La misma pieza que unos años antes era descrita como la creación de un genio, desaparece poco a poco de los programas de conciertos y discos y cae en un olvido inexorable.
El programa de esta noche está formado por obras que en un momento dado han sido consideradas como pequeñas joyas, que a nuestro juicio continúan siéndolo y que en cualquier caso han formado parte del paisaje musical de la creación de Johann Sebastian Bach. Sabemos que nuestro autor ha recogido los frutos de una fabulosa herencia musical (varias generaciones de músicos en su familia le preceden), pero también de las enseñanzas de compositores anteriores (como lo revela su propia biblioteca tan ecléctica e internacional) y por supuesto, la vida musical que lo rodeaba.
En nuestro camino aparecen obras de colegas que Bach encontró a lo largo de su carrera, como la Sonata BWV 1024 atribuida actualmente (¡con ciertas dudas!) a Johann Georg Pisendel, el virtuoso violinista de la corte de Dresde cuyas impresionantes cualidades técnicas pudieron inspirar la composición de las Sonatas y Partitas para violín solo de Johann Sebastian Bach. Podemos entender por qué esta Sonata en do menor fue incluida en el BWV: su poderosa fuga o su tercer movimiento podrían haber sido sin ninguna duda firmados por Bach, incluso si uno de sus grandes encantos reside en su Adagio inicial, un recitativo rapsódico e imprevisible que recuerda a los movimientos de concierto escritos por Vivaldi para el propio Pisendel...
La relación padre-maestro/hijo-discípulo con Carl Philipp Emmanuel Bach dificulta la asignación de una autoría cierta para numerosas obras, como por ejemplo la Sonata BWV 1038 que tiene también un número de catálogo en las composiciones de Carl Philipp Emmanuel Bach. Es posible que el padre haya encargado a su hijo, como ejercicio de composición, la escritura de dos voces para flauta y violín en scordatura sobre un bajo utilizado ya varias veces por el padre (por ejemplo en la Sonata para violín y bajo continuo BWV 1021). Podemos imaginar un juego de propuestas, correcciones, sugerencias, que hacen imposible discernir lo que corresponde a uno y a otro. Todavía más sorprendente es el caso de la Sonata BWV 1036 datada en 1731 cuando C. P. E. Bach tenía tan solo ¡17 años!, y que tal vez por su escritura tan desarrollada fue atribuida al padre, aunque el nuevo estilo galante es una marca de lo que será el futuro del joven compositor.
En nuestro programa presentamos también algunas obras «auténticas» (¡o casi!). La sonata de la Ofrenda Musical BWV 1079 representa el culmen de la habilidad contrapuntística de Johann Sebastian Bach al final de su vida. En una visita a la corte de Prusia donde trabajaba su hijo, el rey Federico II, flautista aficionado, le sugiere un bello tema cromático sobre el que improvisar. No sabemos si inspirado por sus posibilidades, Bach decide publicar unos meses más tarde toda una colección de cánones entre las que destaca esta sonata en la que el tema aparece en las variantes contrapuntísticas más elaboradas.
Y por último la Sonata BWV 1028 quizá nunca haya existido en la forma en la que la presentamos esta noche... o tal vez sí. En la actualidad la conocemos como una sonata para viola da gamba y cembalo obligado, pero como ocurre con tantas obras de Bach al que le encantaba rehacer una y otra vez sus composiciones, posiblemente sea un arreglo posterior de una obra para dos instrumentos agudos (¿por qué no flauta y violín?) y bajo continuo hoy perdida.
En resumen, nuestro programa presenta una serie de obras, escritas, compartidas, enseñadas, o rehechas, con o sin número de catálogo, que forman parte de la «música» de Johann Sebastian Bach.

Amandine Beyer y Baldomero Barciela

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