La Dispersione (València) / XX aniversari

Día 7 de agosto, Castillo del Papa Luna, 22.30h

La Dispersione (València) / XX aniversari
  • Jorge E. García Ortega, contratenor
  • Joan Baptista Boïls, director
  • Con puro ardor

La Dispersione

Jorge E. García Ortega, contratenor solista

Luis Huesca y Josep Ribes, violines

Isabel Juárez, viola

Leonardo Luckert, violonchelo

J. Perfecto Huesca, contrabajo

Ignasi Jordà, clavecín

Ana Moreno, órgano positivo

Aníbal Soriano, guitarra barroca / tiorba

Joan Baptista Boïls, director

Programa

Un puro ardor

Arias italianas para contratenor de Georg Friedrich Händel

I

Tarquino Merula (1595-1665)

Ciaccona

Claudio Monteverdi (1567-1643)

Voglio di vita uscir

Georg Friedrich Händel (1678-1741)

Ballo (Rodrigo)

Cara sposa (Rinaldo)

Vile, se mi dai vita (Radamisto)

II

Ballo (Ariodante)

Presti omai (Giulio Cesare)

Ombra mai fù (Serse)

Sei cara, sei bella (Cecilia, volgi un sguardo)

Ballo (Almira)

Deggio morire, o stelle (Siroe)

Bel contento (Flavio, re de’ Longobardi)

Jorge E. García Ortega

Natural de Cádiz. Titulado superior de flauta travesera en el CSM Rafael Orozco de Córdoba, posgrado con François Veilhan en París y titulado superior de canto por el Trinity College of London después de estudios con Carole Bajac, Howard Crook, David Mason y Carlos Mena, alumno de canto posteriormente de este último y de Richard Levitt en Basilea.

Es miembro y colaborador habitual de la Orquesta Sinfónica de Harkov, Orquesta de Córdoba y La Orchestre Marcel Dupré de París, Bozes de Al Ayre Español, La hispanoflamenca, Coro Barroco de Andalucía, Collegium Vocale Gent y Capella Reial de Catalunya. Ha cantado con directores como Diego Fasolis, Christian Gouinguenée, Eduardo López Banzo, Lluís Vilamajó, Walter Reiter, Bart Vandewege, Yannik Nézet-Sieguen, Philippe Herreweghe y Jordi Savall, lo que le ha permitido actuar como solista o con los mencionados grupos en De Doelen (Róterdam), Muziekcentrum De Bijloke (Gante), Alice Tully Hall (New York), Concertgebouw (Ámsterdam), Koningin Elisabethzaal (Amberes), Kölner Philarmonie (Colonia), Rosengarten (Manheim), Alte Oper (Frankfurt), Philarmonie Essen (Essen), DeSingel (Amberes), Eurogress (Aachen), Muziekcentrum Frits Philips (Eindhoven), Théâtre des Champs-Élysées (París), Palais des Beaux-Arts, Bozar (Bruselas), Concertgebouw (Bruges) y Konzerthaus (Viena).

Es director del Conjunto Vocal Virelay-Capilla de Música de la Catedral de Cádiz desde su fundación el 2001 y fundador, director y contratenor de Sparus Aurata. Además ha dirigido a la Orquesta Barroca Archivo 415 (Sevilla), la Sociedad Musical de Sevilla y el Coro Barroco de Andalucía.

En el área pedagógica ha sido profesor de Canto Histórico en la Muestra de Música Antigua Castell de Aracena, y como profesor de Técnica Vocal y Canto Coral ha sido invitado regularmente por la Universidad de Córdoba y el Coro Averroes y por el Conservatorio Profesional Paco de Lucía de Algeciras. Ha impartido clases de la Especialidad de Coro en los conservatorios Paco de Lucía (Algeciras) Muñoz Molleda (La Línea de la Concepción) y el Profesional de El Ejido. Actualmente compagina su carrera como cantante profesional con la de profesor de canto.

Además ha participado con el Collegium Vocale Gent y Philippe Herreweghe en la grabación de la Novena Sinfonía de Beethoven y Gerontius Dream de Elgar y en una grabación en directo de la Pasión Según San Mateo de J. S. Bach para la televisión alemana.

La Dispersione

La Dispersione nace en 1999 con la intención de interpretar el repertorio musical europeo de los siglos XVII y XVIII con criterios e instrumentos históricamente fundamentados.

La agrupación ha actuado en varios festivales y auditorios: Daroca, Gijón, Vélez Blanco, Peñíscola, Calatayud, Hellín, Cartagena, Alicante, Bilbao, Tlemcen (Argelia), Palau de la Música de Valencia. Han colaborado en sus programas intérpretes como Barry Sargent, Olivia Centurioni, Juan Carlos de Mulder, Fernando Paz, Roberto Gini, David Sagastume, Lluís Vilamajó, Manuel Vilas, Leonardo Luckert, José Hernández-Pastor, etc.

Lleva grabados cinco discos, dos de música española titulados El mundo al revés, con tonadillas escénicas de Blas de Laserna y fragmentos de óperas de Martín y Soler —disco que ilustró la exposición Goya en Madrid en el Museo del Prado la temporada 2014-2015—, y Martín y Coll, con música instrumental en uso recopilada por este organista a principios del siglo XVIII; Flauto a Napoli? contiene conciertos para flauta interpretados por David Antich como solista, y The Curtain música inglesa de Locke y Purcell destinada al teatro. Finalmente Curiosa prattica aborda usos habituales del barroco a través de músicas de Monteverdi, Händel, Pradas, Cabanilles...

Sus actuaciones y grabaciones han ocasionado titulares y comentarios como «Daroca se luce», «Daroca resplandeciente» (Heraldo de Aragón 2009 y 2012), «Un buen reencuentro» (Levante 2012) sobre la actuación en el Palau de la Música de Valencia, «Uno de los mejores discos de música antigua que he escuchado» (José Luis Pérez de Arteaga en El ojo crítico de RNE 2011) «la interpretación de Antich y compañía alcanza el grado de excelencia» (Diverdi 2013), «el trabajo de La Dispersione es de una delicadeza y precisión impecables» (Melómano 2013) sobre el CD Flauto a Napoli? o «La actuación, impecablemente historicista, es digna de los mayores parabienes» (Ritmo 2017).

La Dispersione organiza desde 2003 el Curso de Música Antigua de Guadassuar (Valencia), en el que participan más de un centenar de alumnos interesados en la interpretación histórica y en el que han colaborado profesores como Olivia Centurioni, Leonardo Luckert, Lina Tur, José Hernández Pastor, Jean-Pierre Canihac, Daniel Lassalle, Francisco Rubio, Pedro Estevan, Maricarmen Gómez Muntané, Ángel Medina, J. Javier Goldáraz, Juan Carlos Asensio, Antonio Ezquerro...

Un puro ardor

El destinatario final de la música es el público. Tanto en el barroco como en nuestros días. Tanto si es un concierto como si se trata de un disco. Es donde se derrama el trabajo del compositor y del intérprete. Händel lo tuvo muy claro desde su llegada a Londres. Desde Rinaldo, la primera ópera para la escena de esta ciudad con una notable tradición escénica, tradición continuada luego con una visión empresarial que se desarrollaba junto con mecenas y aristócratas que promocionaban los espectáculos.

Historias de héroes escritas para intérpretes concretos que aseguraban el triunfo, como el castrado Senesino, historias que buscaban el éxito que nos recuerdan las actuales maneras cinematográficas, y que igualmente triunfaban, fracasaban, se olvidaban, se adaptaban, dejaban paso a otras producciones... Flavio rey de los longobards, Serse y Siroé reyes de Persia, Radamisto príncipe de Armenia, Ariodante prometido de la princesa de Escocia, Rinaldo guerrero cristiano, Almira reina de Castilla, Rodrigo, el último rey de la Hispania visigoda, Giulio Cesare...

Todos ellos y sus compañeros de escena cantan las más variadas situaciones anímicas: desde la euforia de «Presti omai» o la alegría de «Bel contento» hasta el juramento de amor a la esposa cautiva de «Cara sposa», la desesperación en «Deggio morire», la gloria ante la muerte en «Vile, se mi dai vita» o la curiosa «Ombra mai fù» dirigida a un árbol. Y recordamos, además de música, trama argumental, texto, lucimiento de los cantantes, también hay escenografía y efectos, danza —el ballo— y vestuario.

La moda de la ópera italiana, de la mano de un alemán, para unas islas tan próximas y tan lejanas —ahora también— al continente. Siete de las nueve óperas que se escuchan en el presente programa —escribió cuarenta y seis— fueron estrenadas en Londres. Las excepciones son Rodrigo, en Florencia, y Almira, su primera ópera, en Hamburgo.

Ese carácter heroico de la música de Händel lo encontramos a menudo también en composiciones de carácter religioso, como la cantata Cecilia volgi uno sguardo —que La Dispersione y el contratenor Jorge E. García ha reconstruido en su último disco—. Un puro ardor canta la sección lenta del aria.

Aquella nueva música que había surgido décadas antes de las manos de Monteverdi, con la intención de hacer más comprensibles los textos a los oyentes, y que denominamos barroca, pretendía también emocionar, impresionar y perturbar los estados de ánimo del espectador, los sentimientos más diversos y más extremos: Voglio di vita uscir («quiero de esta vida salir»), y si es necesario, llegar finalmente a la tumba.

Monteverdi escribió que «conmover es la finalidad que ha de buscar la buena música». Tanto en el barroco como en nuestros días, donde tan difícil resulta ese cometido.

Joan B. Boïls

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