Jordi Savall & Hespèrion XXI y Tembembe Ensamble Continuo

Día 12 de agosto, Palau de Congressos, 22.30h

Tembembe Ensamble Continuo
Leopoldo Novoa, marimbol, guitarra de son 3a, jarana huasteca & canto
Enrique Barona, huapanguera, jarana jarocha 3a, mosquito, maracas & canto
Ulises Martínez, Violín, leona & canto

Hespèrion XXI
Xavier Díaz-Latorre, guitarra & tiorba
Xavier Puertas, violone
Pedro Estevan, percusión

Jordi Savall, viola de gamba soprano (luthier anónimo italiano, ca. 1500) y viola de gamba baja (Pelegrino Zanetti, Venecia 1553), dirección

Programa

Folías antiguas & criollas: del antiguo al nuevo mundo

Folías antiguas
Diego Ortiz, La Spagna
Anónimo  (CMP 121), Folías antiguas (improvisaciones)
Anónimo  (CMP 12), Folías «Rodrigo Martinez» (improvisaciones)

Gaspar Sanz / Son de Tixtla
Jácaras - La Petenera

Diego Ortiz
Folia IV – Passamezzo antico I – Passamezzo moderno III
Ruggiero IX - Romanesca VII – Passamezzo moderno II

Pedro Guerrero, Moresca
Anónimo, Greensleeves to a Ground (improvisaciones)
Tradicional de Tixtla, Guaracha (improvisaciones) – El arracanzacate

Pausa

Códex Trujillo del Perú, Lima 1780-90
Lanchas para baylar
Tonada del Chimo a dos voces
Cachua Serranita, nombrada El Huicho nuevo (improvisaciones)

Santiago de Murcia / Tradicional jarocho
Fandango – El Fandanguito

Antonio Martín y Coll
Diferencias sobre las Folías

Francisco Correa de Arauxo, Glosas sobre Todo el mundo en general
Anónimo, Canarios (improvisaciones)
Antonio Valente / improvisaciones  Gallarda Napolitana – Jarabe Loco (jarocho)

Jordi Savall

Jordi Savall es una de las personalidades musicales más polivalentes de su generación. Da a conocer al mundo desde hace más de cincuenta años maravillas musicales abandonadas en la oscuridad de la indiferencia y el olvido. Dedicado a la investigación de esas músicas antiguas, las lee y las interpreta con su viola de gamba o como director. Sus actividades como concertista, pedagogo, investigador y creador de nuevos proyectos, tanto musicales como culturales, lo sitúan entre los principales artífices del fenómeno de revalorización de la música histórica. Es fundador, junto con Montserrat Figueras, de los grupos musicales Hespèrion XXI (1974), La Capella Reial de Catalunya (1987) y Le Concert des Nations (1989), con los cuales explora y crea un universo de emociones y belleza que proyecta al mundo y a millones de amantes de la música.

A lo largo de su carrera ha grabado y editado más de 230 discos de repertorios de música medieval, renacentista, barroca y del clasicismo con especial atención al patrimonio musical hispánico y mediterráneo; una producción merecedora de múltiples distinciones, como los premios Midem, International Classical Music y Grammy. Sus programas de concierto han convertido la música en un instrumento de mediación para el entendimiento y la paz entre pueblos y culturas diferentes y a veces enfrentados. No en vano en 2008 fue nombrado Embajador de la Unión Europea para el diálogo intercultural, y junto con Montserrat Figueras fueron designados Artistas por la Paz dentro del programa Embajadores de buena voluntad de la UNESCO.

Su fecunda carrera musical ha recibido las más altas distinciones nacionales e internacionales; entre ellas, el título de doctor honoris causa por las universidades de Évora (Portugal), Barcelona (Cataluña), Lovaina (Bélgica) y Basilea (Suiza), la insignia de Caballero de la Legión de Honor de la República Francesa, el Premio Internacional de Música por la Paz del Ministerio de Cultura y Ciencia de Baja Sajonia, la Medalla de Oro de la Generalitat de Cataluña y el prestigioso premio Leoni Sonning, considerado el premio Nobel de la música. «Jordi Savall pone de manifiesto una herencia cultural común infinitamente diversa. Es un hombre para nuestro tiempo» (The Guardian, 2011).

Hespèrion XXI

En 1974, Jordi Savall y Montserrat Figueras, junto con Lorenzo Alpert y Hopkinson Smith fundaron en Basilea el grupo Hespèrion XX, un conjunto de música antigua que pretendía recuperar y difundir el rico y fascinante repertorio musical anterior al siglo XIX a partir de nuevas premisas: los criterios históricos y los instrumentos originales. Su nombre, Hespèrion, significa «originario de Hesperia», que en griego antiguo era la denominación de las dos penínsulas más occidentales de Europa: la ibérica y la italiana. También era el nombre que recibía el planeta Venus cuando aparecía por Occidente. Hespèrion XX, a partir del año 2000, cambia la denominación a Hespèrion XXI.

Desde el principio, Hespèrion XXI tomó un rumbo artístico claro e innovador que acabaría creando escuela en el panorama mundial de la música antigua, ya que concebía y concibe la música antigua como instrumento de experimentación musical, y con ella busca la máxima belleza y la expresividad en las interpretaciones. Todo intérprete de música antigua tiene un compromiso con el espíritu original de cada obra y tiene que aprender a conectar con ella a través del estudio del autor, de los instrumentos de la época, de la obra en sí y de sus circunstancias concretas. Pero como artesano de la música, también está obligado a tomar decisiones sobre lo que está interpretando: de su talento, de su creatividad y de su capacidad de transmitir emociones depende su capacidad para conectar el pasado con el presente, la cultura con su divulgación.

El repertorio de Hespèrion XXI incluye entre otras, obras del repertorio sefardita, romances castellanos, piezas del Siglo de Oro español y de la Europa de las Naciones. Algunos de sus programas de conciertos más celebrados han sido las Cantigas de Santa María de Alfonso X el Sabio, la diáspora sefardí, las músicas de Jerusalén, de Estambul, de Armenia o las folías criollas. Gracias al destacadísimo trabajo de los numerosos músicos y colaboradores que han participado con el conjunto durante todos estos años, Hespèrion XXI tiene todavía un papel clave en la recuperación y la revaloración del patrimonio musical con una gran repercusión a nivel mundial. Con más de 60 CDs publicados, a día de hoy la formación ofrece conciertos por todo el planeta y es participante habitual en los grandes festivales internacionales de Música Antigua.

Tembembe Ensamble Continuo

Los componentes del ensamble, Enrique Barona, Ely Cruz y Leopoldo Novoa, estudiaron en la Escuela Nacional de Música de la UNAM en Méjico, y en instituciones musicales de Méjico, Colombia, Estados Unidos y Francia. Actualmente son catedráticos de la UNAM, el Centro Morelense de las Artes i el Centro Ollin Yoliztli. 

Tembembe Ensamble Continuo es una agrupación que se propone investigar, recrear y difundir la intrínseca relación que tiene la música del periodo Barroco con la música tradicional mexicana y latinoamericana, rompiendo la barrera histórica e imaginaria que se les ha interpuesto, ofreciendo nuevas posibilidades de disfrute, comprensión, interpretación y desarrollo de esta música en la actualidad.

La propuesta del ensamble consiste en reunir la música de la guitarra barroca hispana con el son mexicano y latinoamericano de hoy. El grupo explora las similitudes entre los instrumentos y las prácticas propios de cada una de estas manifestaciones musicales recreándolas en el escenario en un espectáculo de música, canto y baile que revive el espíritu festivo del fandango novohispano del siglo XVIII y del fandango tradicional actual.

Tembembe gusta de trabajar con invitados, músicos tradicionales de distintas regiones de México. Nos acompañan Ada Coronel, que estudió danza tradicional y es fundadora de Yolotecuhaní, grupo de la tradición del fandango de Tixtla Guerrero; Ulises Martínez, principalmente violinista, pertenece a una familia de destacados músicos de la tradición Purépecha de Michoacán; Patricio Hidalgo jaranero es versador improvisador y compositor de la tradición del Son Jarocho de Veracruz; Donají Esparza es maestra bailadora del Son Jarocho y estudiosa de la danza popular.

Tembembe es el nombre de un río que baja por entre cañadas, cerca de donde ensayamos, formado por pequeños afluentes, así nuestra cultura... así nuestro trabajo.

Notas

«Canta como una calandria, danza como el pensamiento, baila como una perdida»
Miguel de Cervantes, El Quijote (Segunda parte, cap. XLVIII)
«Vida bona, vida bona,
esta vieja es la Chacona.
De las Indias a Sevilla
ha venido por la posta.»
Lope de Vega, El amante agradecido (Acto II)

Como la Chacona descrita como «esta indiana amulatada» que viene de «las Indias» por Miguel de Cervantes (La Ilustre Fregona) y Lope de Vega (El amante agradecido), la gran mayoría de músicas que se desarrollaron a partir del «descubrimiento» y la conquista del Nuevo Mundo conservan esa mezcla extraordinaria de elementos hispánicos y criollos influenciados por las tradiciones indígenas y africanas.

La escucha de estas Folías antiguas y criollas, música antigua con nuevas variaciones interpretadas con gran variedad de ritmos y melodías, de instrumentos antiguos y populares, de cantos viejos y de letras nuevas, nos produce emociones y vivencias muy parecidas a las que se pueden experimentar la primera vez que se viaja a alguna de las ciudades históricas de un país latinoamericano; el sentimiento impresionante de hacer un viaje en el tiempo sin dejar de vivir el presente. Pasearse por las calles de un pueblecito situado a un centenar de kilómetros de Bogotá (en el otoño de 1970) fue tan sorprendente como descubrir la existencia de un lugar y una sociedad que conservaba perfectamente la atmósfera de un pueblo andaluz de principios del siglo XVI.

No olvidemos, como nos recuerda Antonio García de León Griego, en su profundo trabajo El Mar de los encuentros, que desde Andalucía, pasando por las Islas Canarias, llegaron al Nuevo Mundo una compleja sociedad, compuesta de marineros y soldados, nobles y religiosos, músicos y comerciantes, aventureros y esclavos africanos, y toda clase de individuos ávidos de riqueza rápida y fácil, que producirá un gran mestizaje cultural y sobre todo lingüístico, con la adopción de elementos autóctonos, reflejados especialmente en las músicas y en las lenguas utilizadas en el transcurso de la posterior conquista de todo el continente. A medida que los conquistadores fueron adentrándose en este Nuevo Mundo totalmente desconocido, incorporaron a sus músicas la gran mayoría de influencias locales, y a su lenguaje corriente, las denominaciones originales de las lenguas autóctonas, sobre todo de los nombres de objetos, animales y plantas, ritos y costumbres propios del nuevo mundo. La consolidación de la conquista de estos territorios tan inmensos se realizó con una intensa explotación y una esclavización generalizada, destruyendo un verdadero paraíso terrenal que constituía el conjunto de islas del Caribe y todas las culturas y lenguas antiquísimas que perduraban en todo el continente hasta la llegada de Cristóbal Colón. Solamente medio siglo después del «descubrimiento», la casi totalidad de estas lenguas —de origen arahuaco, tupo-guaraní o chibchas— se habían extinguido en las islas del Caribe, junto con sus habitantes. Como la música, las pocas que sobrevivieron se constituyeron en hablas y músicas criollas, a través de su contacto con la lengua, la música y las tradiciones de los conquistadores.

Este proyecto que quiere contribuir a la recuperación y difusión de la memoria de estas músicas sobrevivientes, por haberse conservado vivas desde tiempos antiguos —en zonas muy a menudo apartadas de las grandes ciudades—, es también un sincero homenaje a todos los hombres y mujeres, casi siempre anónimos, que con su sensibilidad y talento musical y su gran capacidad de transmisión, han contribuido a su permanencia hasta nuestros días. Las folías antiguas y criollas, del viejo al nuevo mundo, nos muestran un fascinante diálogo entre estas músicas «sobrevivientes» en las tradiciones orales Llaneras, Huasteca y en los repertorios populares anónimos y mestizos, influenciados por las culturas náhuatl, quechua y africana, y las músicas históricas conservadas en los manuscritos e impresos de la época, en la vieja y la Nueva España renacentistas y barrocas. Un diálogo que será siempre actual, gracias al talento improvisatorio y expresivo, y al rigor y a la fantasía musical de todos los intérpretes del viejo y del nuevo mundo, que creen en el poder de la música y la conservan y la utilizan —gracias a su belleza, emoción y espiritualidad— como uno de los lenguajes más esenciales del ser humano.

Como sucede con prácticamente todos los géneros de música instrumental de los siglos XVI y XVII, no debemos olvidar que la mayoría de las variaciones sobre una danza publicadas durante estos dos siglos fueron obra de autores que eran, a su vez, egregios virtuosos y que deseaban con sus composiciones dar muestras de un dominio técnico del instrumento a menudo consustancial a su extremada habilidad en la improvisación. Como norma general para la interpretación durante dicho período, no solo se esperaba de otros instrumentistas ansiosos por tocar dichas obras que añadieran florituras ad libitum y disminuciones a la partitura; en ningún caso dos ejecuciones de una misma obra a cargo del mismo intérprete, ya fuera el autor u otro virtuoso, serían idénticas. En muchos sentidos, una versión impresa de una obra instrumental Manierista o Barroca (especialmente en el caso de la música peninsular e italiana de los siglos XVI y principios del XVII) puede ser únicamente considerada de ese modo: como una versión, que no intenta, en modo alguno, presentar un texto definitivo y canónico de esa obra. Precisamente por ello, y hasta cierto punto, se asemeja más a la grabación en directo de una actuación de jazz, donde se aprecia totalmente la espontaneidad de la improvisación, que al ideal decimonónico de un Urtext inamovible. En un repertorio basado no tanto en las consideraciones puramente formales o contrapuntísticas como en una sucesión de elaboraciones virtuosas libres a partir de una línea de bajo preexistente, la búsqueda de la verdadera «autenticidad» en una interpretación moderna debe tener en cuenta el redescubrimiento de este inagotable elemento de permanente creatividad personal. Por este motivo, este programa no se caracteriza tan solo por la constancia del elemento improvisador en la manera de pensar las obras interpretadas, sino que incluye un fragmento de improvisación real colectiva.

Jordi Savall, Rui Vieira Nery

Con la colaboración del Departament de Cultura de la Generalitat de Catalunya

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