Iagoba Fanlo (País Vasco)

Día 3 de agosto, Castillo del Papa Luna, 22.30h

Iagoba Fanlo (País Vasco)
  • Suites para violonchelo de Johann Sebastian Bach
Programa

Iagoba Fanlo, violonchelo

Suites para violonchelo solo - Johann Sebastian Bach (1685-1750)

Suite en re menor BWV1008

Prélude

Allemande

Sarabande

Menuets I et II

Gigue

Suite en mi bemol mayor BWV1010

Prélude

Allemande

Courante

Sarabande

Bourrées I et II

Gigue

Suite en do menor BWV1011

Prélude

Allemande

Courante

Sarabande

Gavottes I et II

Gigue

Iagoba Fanlo, violonchelo

Actualmente ocupa la Jefatura del Departamento de Cuerda del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid y es profesor del Conservatori del Liceu en Barcelona. Ha impartido clases magistrales en centros como la Royal Academy of Music de Londres o la Academia de Música de Noruega.

Colabora habitualmente como profesor y director del Festival Junger Künstler de Bayreuth y ha sido tutor de violonchelos de la European Union Youth Orchestra (EUYO).

Su grabación de la música para violonchelo y piano de la Generación del 27 así como la de las Seis suites para violonchelo solo de Johann Sebastian Bach han recibido las mejores críticas de los medios especializados, siendo disco especialmente recomendado en diarios como El País, El Mundo o ABC y las revistas CD Compact, Ritmo, The Strad y Scherzo.

En 1994 fue seleccionado para interpretar el concierto de Edward Elgar bajo las batutas de Yehudi Menuhin y Lynn Harrell, debutando junto a este último y la orquesta de la Royal Academy de Londres ese mismo año. Ha sido solista con London New Sinfonia, Northern Chamber Orchestra, Saint Petersburg’s Chamber Orchestra, Orquesta Sinfónica de Ciudad Real, Euskadiko Orkestra, Orquesta Sinfónica de Castilla y León, Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia, Real Orquesta Sinfónica de Sevilla, Orquesta Nacional de España, Orquesta Filarmónica de Málaga, Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias, North Czech Philharmonic Orchestra, Virtuosi di Praga o la Orquesta Nacional de Panamá interpretando los conciertos de Haydn, Dvorák, Boccherini, María Teresa Prieto, Chaikovski, Martínez Burgos, Beethoven, Gulda, Nin-Culmell o Rodrigo entre otros, junto a las batutas de Oldrich Vlcek, Jordi Bernàcer, Pedro Halffter, Rafael Sanz-Espert, Yeruham Sharovsky, Rossen Milanov, Charles Olivieri-Munroe, Hadrian Ávila, Ondrej Lenard, Juan Cantarell Rocha, Antoni Ros-Marbá, José de Eusebio o Colin Metters.

En 2009 ofreció la primera audición de la obra inédita para violonchelo y piano de Pau Casals a petición de la propia Fundación Casals. Prestigiosos compositores como Alfedo Aracil, Benet Casablancas, Enric Guimerà, Miguel Del Barco, Tomás Aragüés, Imanol Bagueneta, Antonio Romero, Ramón Paús, Javier Jacinto, Manuel Martínez Burgos, Gonzalo Díaz Yerro, Pedro Halffter o Carlos Perón le han dedicado sus obras.

Su actividad con el violonchelo barroco le ha llevado a compartir escenario con Simon Standage, David Schrader o Laurence Dreyfus y a realizar un disco compacto junto con Alberto Martínez Molina con sonatas de Domenico Porretti y Luigi Boccherini. Según Anner Bijlsma, «en este disco es como si se pudiera escuchar al propio Boccherini tocando».

Notas

Cuenta Adriano en sus memorias (según Marguerite Yourcenar) que la música es la arquitectura invisible. Si así fuera, Bach sería el arquitecto total. Revoluciona la forma desde el profundo análisis de la obra de sus antecesores; lo que es una revisión constructiva de la memoria histórica musical. Edifica la obra desde un nivel formal tan complejo que no deja lugar a la mente para abstraerse de su escucha. No da alternativa.

Te guía por su edificio mostrando uno y cada uno de los ángulos de su estructura en los que el oyente puede sentir y puede acomodarse en un margen infinito de posibilidades emocionales. Es por ello que la música de Bach queda al margen de cualquier estilo. Ni barroca ni clásica, la música de Bach es espiritual. Difícilmente podemos encontrar en otro compositor tanta variedad de interpretaciones, tan diferentes entre sí y con tanta libertad en su comprensión. Su música se descubre en cada escucha y se reescribe en cada interpretación.

Cada vez comprendo mejor la famosa frase del escultor Eduardo Chillida, gran admirador de Bach y que fue guía de su creatividad durante su inmensa trayectoria: «Saludo a Bach, moderno como las olas, antiguo como la mar, siempre nunca diferente, pero nunca siempre igual».

Recuerdo con cariño las tapas azuladas que cubrían mi primer libro con las Suites de Johann Sebastian Bach. Apenas contaba yo con diez años de edad y con acierto fotocopió mi Aita una edición cuyo original me ha acompañado durante todo este tiempo. De un lado, el manuscrito de Ana Magdalena Bach y del otro la revisión de un afamado violonchelista.

Apenas la utilizo ya hoy en día, en parte por preservar las rúbricas sobre ella de Mstislav Rostropovich y de Aita Barandiarán —esta a la venerable edad de 101 años—. El facsímil de las ediciones de Ana Magdalena, segunda esposa del Cantor de Leipzig, y de Johann Peter Kellner, organista contemporáneo y admirador de Bach, guían mi estudio de esta obra de la que uno siempre tiene sensación de aprender algo nuevo en cada lectura.

Lo que en aquellos inicios suponía una dificultad añadida, por la peculiar grafía manuscrita, se convirtió en única fuente de estudio, de investigación y de desesperación. Las anotaciones que hoy me parecían excelentes, caducaban con rapidez, pero todo menos aceptar servilmente las anotaciones de un intérprete a quien aspiraba a emular no en sus gestos, arcos o digitaciones, sino en su capacidad de dar una lectura con sentido propio a la maravilla de música que se desplegaba ante mí. Hoy aún me asombro de esa temprana madurez cuando veo la dura competencia que suponía la tabla de windsurf de mi infancia y la esplendorosa playa de La Concha de mi Donostia natal. Pero seguro que de mar a mar, con el incomparable marco en el que hoy nos encontramos desde la imaginación de una creativa programación, compositor, público, auditorio, instrumento e intérprete, nos van a guiar esta noche en un ambiente idóneo para disfrutar de esta incomparable belleza musical. Y de todo ello nos quedará siempre el recuerdo, la emoción.

Iagoba Fanlo - Madrid, marzo de 2019

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